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Julia Desch: La lana como camino hacia el bienestar

Categoría

Artículos

Fecha de publicación

14 de julio de 2025

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Las manualidades, especialmente las que implican el uso de lana, ofrecen mucho más que una simple expresión creativa: pueden mejorar significativamente el bienestar. Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad Anglia Ruskin descubrió que participar en actividades como tejer, hacer ganchillo y otras manualidades predice positivamente la satisfacción con la vida, la felicidad y el sentido de propósito. Estos beneficios se observaron en grupos diversos, independientemente de la edad, el género o la salud, lo que subraya el valor universal de las manualidades. Con su accesibilidad y su capacidad para fomentar la concentración y la regulación emocional, las manualidades con lana brindan una oportunidad única para mejorar el bienestar mientras se conecta con la tradición y la creatividad.

Para la artista textil Julia Desch, esta conexión es profundamente personal. Arraigada en una historia familiar marcada por la resiliencia posbélica, la relación de toda la vida de Julia con la lana combina creatividad, artesanía y cuidado. A través de su trabajo, explora cómo trabajar con lana puede fomentar el equilibrio emocional, la conexión sensorial y el consuelo, ofreciendo un contrapunto suave y reconfortante al mundo acelerado y centrado en las pantallas de hoy.

Julia Desch – Bienestar y guerra

Julia Desch es más que una artista textil y diseñadora, es parte de una larga tradición de creatividad, artesanía y cuidado. Ahora con 80 años, proviene de una familia de artistas y ha sido moldeada por un amor de toda la vida por los textiles naturales y la lana. La conexión con el mundo natural atraviesa todo su trabajo, desde tapices teñidos a mano y de lana (no tejidos), hasta ruedas sensoriales y prendas elaboradas con su propia lana de Wensleydale. Para Julia, crear no se trata solo de arte, sino de consuelo, conexión y bienestar.

Nacida en la Gran Bretaña de la posguerra, los primeros recuerdos creativos de Julia estuvieron influenciados no solo por el arte de su madre, quien era una artista textil, sino también por las historias de su padre, un oficial de la Marina Real. Cuando tenía diez o doce años, conoció a veteranos de la Segunda Guerra Mundial, hombres mayores que llevaban silenciosamente las cicatrices del conflicto. Ella cuenta que compartían con ella que el consuelo no venía a través de las palabras, sino al dar forma, crear y explorar con las manos. Sigue recordando vívidamente los miércoles y sábados, cuando incluso en medio del trauma de la guerra, se sentaban a coser o tejer. «Algo cuerdo en un mundo de locura», recuerda que decían. Estos hombres aprendieron a remendar uniformes en el campo de batalla, encontrando en la artesanía un salvavidas. Fue una experiencia que dejó una huella imborrable.

La artesanía continuó siendo parte del tejido de la infancia de Julia. En la escuela, el plan de estudios siempre incluía manualidades cómo coser, tejer y hacer cestas. A medida que se acostumbraba al ritmo de crear con las manos, hacer cosas se volvió automático. El conocimiento y la habilidad de crear estaban allí, sin cuestionar el impulso. «Era un derecho. Y siempre había un resultado tangible. Algo que podías sostener en las manos. Así comenzó para mí.»

Esta curiosidad, cuando se nutre, se convierte en experimentación. «Una vez que dominas una técnica sencilla, empiezas a hacer preguntas: ¿Puedo hacerlo de forma diferente? ¿Puedo hacerlo único?» Ese impulso creativo se convirtió en un poderoso vínculo con la salud mental. El viaje de la puntada básica al patrón expresivo no es sólo técnico, es sensorial, incluso espiritual. «La artesanía activa la vista —¿te gustan los colores?—, el tacto —¿te gusta cómo se siente?—. Y esas experiencias sensoriales alimentan el cerebro.»

Bienestar y lana de Wensleydale

Hoy en día, Julia destaca como una artesana y productora de lana británica, reconocida por su trabajo con lana de Wensleydale, una fibra larga y lustrosa que a menudo ha sido subestimada, pero que posee una riqueza sensorial notable. Conocida por cultivar y teñir a mano esta lana única, Julia se aparta de los tonos apagados de su juventud, abrazando un proceso de teñido natural que produce colores vibrantes y resonantes.

Con convicción, afirma: «Los colores penetran. Resuenan.»

Con el tiempo, su práctica se ha convertido en una fusión de fibra animal y cultura material. Su exploración continua de la lana de Wensleydale celebra sus propiedades únicas y su amplia gama de aplicaciones, desde el vellón crudo hasta el modelado de fibras finas, demostrando tanto la belleza como la versatilidad de esta extraordinaria lana.

Julia Desch es una firme defensora de su oficio, desde la fuente hasta el producto. Invita a grupos de estudio y escuelas a experimentar todo el ecosistema de la lana. «No se trata solo de fibra. Se trata de animales. De la tierra. Del sentido del tacto.» Lleva a niños y escuelas cara a cara con ovejas vivas, conectando la suavidad del vellón con el calor de los seres vivos. «Nuestras manos sostienen muchas sensaciones que llegan a diferentes partes del cerebro», explica. «Ya sea acariciar un animal o frotar una manta, el tacto alimenta el cerebro, especialmente en los niños pequeños.»

En un mundo cada vez más dominado por las pantallas, Julia habla con pasión sobre lo que estamos perdiendo: «El tacto está desapareciendo. Los niños están creciendo sin él. Y eso nos perjudica.» Para ella, la lana es parte de la solución. La gente a menudo le dice que siente un impulso instintivo de quitar sus tapices de la pared y envolverse en ellos, impulsados por una necesidad profunda, casi primitiva, de consuelo y conexión. «Todos necesitamos eso», afirma.

La calidad de los materiales juega un papel crucial. ¿Disfrutas lo que tocas? ¿Te calma? Una mala experiencia —como una chaqueta de lana áspera— puede hacer que alguien rechace la lana de por vida. Pero si volvemos a la lana de Wensleydale, cuando se maneja con cuidado, es algo completamente diferente: suave y profundamente reconfortante.

Niños explorando fibras de lana durante un taller ©Julia Desch

Lana de Wensleydale: Una breve historia

Wensleydale es un valle en North Yorkshire, Inglaterra, que toma su nombre del pueblo de Wensley y está ubicado dentro del Parque Nacional de Yorkshire Dales. Esta región es conocida no solo por su belleza escénica, sino también por ser la cuna de las ovejas Wensleydale, una raza célebre por su vellón largo y lustroso.

Los orígenes de la raza Wensleydale Longwool se remontan a 1839, con un carnero llamado Bluecap, criado por William Outhwaite de East Appleton. Bluecap fue el resultado del cruce de un carnero Dishley Leicester con una oveja Teeswater, lo que produjo una oveja de gran tamaño, con una piel azul distintiva y una lana excepcionalmente fina. Aunque a menudo se atribuye a Bluecap el inicio de la raza, su desarrollo abarcó décadas de cría selectiva, especialmente durante la Revolución Industrial, cuando aumentó la demanda de carcasas más grandes y lanas más finas.

Hoy en día, la lana de Wensleydale es valorada por su textura sedosa y su capacidad para absorber colores profundos al teñirse, lo que la convierte en una fibra única y valiosa en la producción artesanal.

Raza Wensleydale de lana larga

Desarrollar proyectos para el bienestar

Basándose en las cualidades táctiles y visuales únicas de la lana de Wensleydale, Julia Desch ha desarrollado Sensory Wheels, un proyecto basado en el poder terapéutico del tacto. Inspiradas en la tradición de las ruedas de oración tibetanas, estas interpretaciones contemporáneas están diseñadas como objetos artísticos y como herramientas para la estimulación sensorial y el anclaje emocional.

El proyecto se centra especialmente en el bienestar de niños y personas con necesidades especiales. Los paneles de Wensleydale afieltrados, teñidos de forma natural en colores suaves y resonantes, ofrecen una experiencia sensorial rica. Las fibras fomentan la interacción consciente, ayudando a estimular el sistema nervioso parasimpático y a favorecer la regulación emocional a través del tacto.

El enfoque de Julia se basa en investigaciones científicas en evolución, particularmente los estudios del Prof. Francis McGlone sobre el tacto afectivo y del Prof. Robin Dunbar sobre la vinculación social. Su objetivo es restaurar el papel de las experiencias táctiles saludables y significativas, especialmente en entornos escolares donde la privación sensorial puede limitar el desarrollo y el bienestar. En esencia, Sensory Wheels nos reconecta con una de las formas más instintivas de consuelo humano: el poder calmante del tacto, posible gracias al material, la artesanía y el cuidado.

Sensory wheel

«No importa cuán humilde sea la técnica. La humildad es lo que permite que se transmita: de la abuela a la madre y al hijo, durante milenios.»

Julia Desch

Como persona, Julia Desch cree en el trabajo en comunidad. Llama la atención sobre otros proyectos que exploran los textiles y el bienestar. El trabajo de Julia refleja un tapiz cultural global, pero siempre está enraizado en la simplicidad.

En una época en que la salud mental está bajo escrutinio, su trayectoria nos recuerda que la sanación está en nuestras manos. Su trabajo es una invitación a tocar, sentir y crear. A relacionarnos con la lana no solo como material, sino como una importante fuente de bienestar.

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