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Imprimir el tiempo: el papel, la estampa y los saberes que difunden el conocimiento y custodian la memoria

Paper manufacuring, illustration to Diderot's Encyclopédie 18th century.

Categoría

Artículos

Fecha de publicación

20 de enero de 2026

Perfiles asociados

En la era de lo digital y de la inmediatez, a menudo se tiende a olvidar que la impresión y el grabado han sido, durante siglos, aventuras profundamente humanas. Mucho antes de las impresoras modernas, mujeres y hombres dibujaban, grababan la madera o el metal, entintaban las matrices, regulaban las prensas e imprimían hoja tras hoja para hacer circular ideas, imágenes e historias. Cada fase requería precisión, paciencia y experiencia: un signo mal grabado o una presión regulada de forma incorrecta no podían borrarse. Estos gestos, transmitidos a lo largo de los siglos, han modelado nuestra relación con el papel, el libro y la imagen y, más en general, con el saber. Aún hoy, impresores, grabadores y conservadores-restauradores perpetúan estos conocimientos en sus talleres. Para comprender mejor su trabajo, a menudo basta con aprender a observar el papel: cada técnica deja huellas reconocibles.

El grabado en madera: imprimir lo que queda en relieve

El grabado en madera es una de las técnicas más antiguas de la historia de la impresión. El artista talla una matriz de madera eliminando las partes que no deberán imprimirse y dejando en relieve aquellas destinadas a recibir la tinta. Esta se aplica sobre las superficies sobresalientes y luego se transfiere al papel mediante presión. El resultado se caracteriza por signos nítidos y contrastados, grandes superficies negras y un dibujo a menudo anguloso o fuertemente gráfico. El papel generalmente permanece plano, sin hendiduras visibles. Esta técnica exige una notable capacidad de anticipación: lo que se talla desaparece definitivamente. Es la base de la impresión occidental y sigue utilizándose hoy por su expresividad directa.

Observa ante todo los contrastes: el grabado en madera privilegia el blanco y el negro, con zonas oscuras a menudo extensas. Las líneas aparecen decididas, a veces angulosas, y el dibujo tiene un carácter fuertemente gráfico. Al pasar la mirada (o el dedo) por la superficie, el papel suele resultar liso, sin surcos ni huellas. Es una imagen que nace por sustracción: lo que ves es lo que ha quedado en relieve en la matriz.

Vesalius’ De humani corporis fabrica, plate 164. Original scanned page from 1543 editio, woodcut.

Götz von Berlichingen, Zweihundert Bildnisse und Lebensabrisse berühmter deutscher Männer, 1870.

El grabado en hueco: la tinta en los surcos

En el grabado en hueco, el artista incide una plancha de metal, la mayoría de las veces de cobre. La tinta se deposita en los surcos y se transfiere al papel gracias a una prensa muy potente. Un indicio importante para reconocer esta técnica es la presencia de una marca rectangular alrededor de la imagen, la huella de la plancha metálica.

El buril produce líneas muy finas, nítidas y regulares, transmitiendo una sensación de precisión y rigor. El gesto es directo e irreversible: el metal se incide sin posibilidad de corrección, lo que hace que el trabajo sea largo y exigente. El aguafuerte ofrece una mayor libertad expresiva. El dibujo se traza sobre una plancha protegida por un barniz, y luego el ácido muerde el metal. Los signos resultan más suaves y espontáneos, similares a un dibujo a pluma, con variaciones en la intensidad de las líneas. Con la punta seca, el metal se raya sin ser retirado. Se forma una rebaba que retiene la tinta y produce líneas ligeramente difuminadas y aterciopeladas, con un efecto íntimo y delicado. Precisamente por la fragilidad de esta rebaba, el número de tiradas suele ser limitado.

 Acerca la mirada al borde de la imagen: a menudo es visible una marca rectangular impresa en el papel, huella de la plancha metálica. Las líneas aparecen incisas y, a veces, ligeramente en relieve en el reverso de la hoja. La imagen parece “entrar” en el papel, no posarse sobre la superficie. El papel puede aparecer ligeramente ondulado o marcado por la fuerte presión de la prensa.

  • En el buril, las líneas son finas, regulares y controladas, con un efecto de gran precisión.

  • En el aguafuerte, el trazo es más pictórico, libre y vibrante, similar a un dibujo a pluma, con variaciones de intensidad.

  • En la punta seca, las líneas aparecen suaves y ligeramente difuminadas, con un efecto aterciopelado e íntimo, debido a la fragilidad del signo grabado.

The Great Hunt, 1619. Etching by Jacques Callot.

Pandora Opening the Jar, or Allegory of Light, 16th century. Etching and engraving.

La litografía: imprimir sin relieve

La litografía funciona sin huecos ni relieves. Se basa en el principio según el cual el agua y la grasa se repelen. El dibujo se realiza con materiales grasos sobre una piedra o una plancha, que luego se trata y se imprime. El papel no presenta huellas evidentes. La imagen aparece muy “dibujada”, similar al lápiz o al lavado, con colores bien distribuidos. Por estas características, la litografía ha sido ampliamente utilizada para carteles, periódicos ilustrados e imágenes populares.

 El papel no muestra huellas ni relieves. La imagen tiene un aspecto muy dibujado, similar al lápiz, al carboncillo o al lavado. Las transiciones tonales son suaves y continuas, y los colores aparecen bien distribuidos. Al observar de cerca, el trazo parece apoyarse en la superficie, sin penetrar en el papel.

Carrefour de St Jean et Paul. Dans l’Opéra Marino Faliero – Picture of Act II.  Lithograph in color.

La serigrafía: el color atraviesa la trama

La serigrafía es una técnica de impresión basada en el paso de la tinta a través de un tejido tensado sobre un bastidor, históricamente de seda y hoy a menudo de fibras sintéticas. La imagen se obtiene bloqueando las zonas que no deben imprimirse mediante máscaras o emulsiones fotosensibles; la tinta, empujada con una rasqueta, atraviesa solo las partes libres de la trama y se deposita sobre el papel. A diferencia de las técnicas de grabado, la serigrafía no produce huellas en el papel. Lo que se percibe sobre todo es la presencia de la tinta en la superficie: campos compactos, colores intensos y uniformes, bordes nítidos y gráficos. En ocasiones puede apreciarse una ligera textura de la trama del tejido. Precisamente por estas características, la serigrafía ha desempeñado un papel central en la gráfica del siglo XX, en los carteles y en las ediciones de arte, convirtiéndose también en un lenguaje expresivo autónomo. Gianpaolo Fallani nos cuenta un poco cómo utiliza esta técnica.

Observa el color: suele ser pleno, saturado y uniforme. La tinta se deposita sobre la superficie del papel y, a veces, crea un ligero espesor perceptible al tacto. Los bordes de las formas son nítidos y gráficos. En algunos casos se puede entrever una ligera textura regular, huella de la trama del tejido utilizado para la impresión.

Screen printing in production at Gianpaolo Fallani’s studio, Fallani Venezia.

A macro photo of a screen print with a photographically produced stencil. Photo 2005 by J-E Nyström

La impresión tipográfica: el texto en relieve

La impresión tipográfica, desarrollada en el siglo XV por Johannes Gutenberg, se basa en el uso de caracteres en relieve, inicialmente de madera y luego de metal. Entintados y presionados sobre el papel, estos caracteres permiten reproducir el texto con gran nitidez, dejando a menudo una ligera huella perceptible al tacto. Esta textura, junto con la regularidad de las letras, es uno de los elementos distintivos de la impresión tipográfica tradicional, que ha marcado profundamente la historia del libro y de la difusión del saber. Un ejemplo emblemático de esta tradición es el taller de la familia Plantin-Moretus, activo en Amberes entre los siglos XVI y XVII, donde la impresión tipográfica alcanzó niveles de excelencia técnica, cultural y editorial que hoy siguen siendo legibles en los espacios y colecciones del Museum Plantin-Moretus.

Observa las letras a contraluz o pasa delicadamente un dedo sobre el texto: el texto puede dejar una ligera huella en el papel. Los caracteres son muy nítidos y regulares, con una alineación precisa. La impresión parece “presionada” en la hoja, dando a la superficie una textura discreta pero reconocible.

Excerpts from the photographic collection of the Plantin-Moretus Collection.

Reconocer las técnicas para reconocer el trabajo humano

Reconocer una técnica de impresión o de grabado no significa solo identificar un procedimiento, sino reconocer el trabajo humano que lo acompaña. Cada imagen impresa es el resultado de elecciones, gestos precisos y de un largo aprendizaje. En una época en la que la innovación permite imprimir cada vez más rápido, estos saberes recuerdan la importancia del tiempo, de la materia y de la transmisión. Los oficios de la impresión y del grabado no son residuos del pasado, sino prácticas vivas, portadoras de otra manera de crear y de mirar las imágenes. En este contexto, no se puede ignorar la relación cada vez más acelerada y a menudo inconsciente que mantenemos con las imágenes digitales. Su sobreproducción y su consumo continuo corren el riesgo de volverlas efímeras, intercambiables, destinadas a ser vistas y olvidadas en pocos instantes. El papel, por el contrario, impone un tiempo diferente: requiere atención, presencia, cuidado. Una imagen impresa no se desliza, no se actualiza, no desaparece con un gesto; ocupa un espacio, tiene un peso, una superficie, una vulnerabilidad. Redescubrir el papel significa, por tanto, cuestionar nuestro modo de mirar, de conservar y de atribuir valor a las imágenes, preparando la mirada para comprender también su fragilidad y la necesidad de protección.

Paper manufacuring, illustration to Diderot's Encyclopédie 18th century.

Paper manufacuring, illustration to Diderot’s Encyclopédie 18th century.

El papel y el cuidado de la memoria

Pascal Jeanjean papetier

El papel es uno de los materiales más importantes y, al mismo tiempo, más frágiles de la historia cultural de la humanidad. A través de hojas, libros, estampas y documentos, el pensamiento, el arte y el conocimiento han podido transmitirse a lo largo del tiempo. Precisamente por su naturaleza orgánica, el papel es vulnerable a la luz, al fuego, a la humedad, a la contaminación, al uso y al simple paso de los años, lo que convierte su conservación en un desafío constante para toda civilización. El papel nace en China a comienzos del siglo II d. C., tradicionalmente atribuido a Cai Lun. Las primeras hojas se obtenían a partir de fibras vegetales como el cáñamo, la corteza de morera, trapos y redes de pesca, reducidas a pulpa y luego secadas. Este nuevo soporte, más ligero y económico que el bambú, la seda o el pergamino, permitió una difusión sin precedentes de la escritura y de la administración, sentando las bases materiales de la burocracia y de la cultura escrita de Asia oriental.

En este contexto adquiere especial relevancia el hanji, el papel tradicional coreano realizado con fibras de corteza de morera. Su importancia no reside en la invención de técnicas de impresión, sino en la extraordinaria durabilidad del soporte. En Asia oriental, donde la impresión xilográfica y posteriormente los caracteres móviles de metal ya estaban difundidos siglos antes que en Europa, la calidad del papel fue un factor tecnológico decisivo: el hanji, gracias a sus fibras largas, a su resistencia a la humedad y a los insectos y a los refinados métodos artesanales de producción, hizo posible la producción a gran escala y la conservación a largo plazo de textos religiosos, documentos administrativos y libros. En este sentido, se distingue tanto de los primeros papeles chinos como de los papeles europeos preindustriales, basados sobre todo en fibras textiles como el lino y el algodón, demostrando cómo el soporte material fue tan crucial como las propias técnicas de impresión. La difusión del papel hacia el mundo islámico y luego hacia Europa (a partir del siglo XII) trajo consigo nuevas transformaciones: surgieron las papelerías medievales, se introdujo el encolado con gelatina animal y el papel se convirtió progresivamente en el soporte ideal para la impresión con caracteres móviles. Entre los siglos XVIII y XIX, con la revolución industrial, la escasez de trapos favoreció el paso a la madera como principal fuente de celulosa, dando inicio a la producción en masa y convirtiendo el papel en un material cotidiano. Hoy en día, el papel se produce principalmente a partir de celulosa de madera, a menudo procedente de cadenas de suministro controladas o del reciclaje, mientras que la investigación se orienta a mejorar su sostenibilidad y su durabilidad. El reconocimiento de la tradición del hanji como patrimonio cultural, promovido también por la UNESCO, subraya finalmente cómo el saber artesanal y la ciencia de los materiales han sido, y siguen siendo, elementos fundamentales en la historia de la transmisión de la información, al igual que las grandes innovaciones tecnológicas.

Abraham Ortelius in his study, 1887,  Edouard De Jans. Collection of the Museum Plantin-Moretus, Antwerp

Abraham Ortelius in his study, 1887,  Edouard De Jans. Collection of the Museum Plantin-Moretus, Antwerp

Restaurar sin borrar el tiempo

Restaurar un objeto de papel no significa devolverlo a un estado nuevo, sino comprender su historia material y acompañarlo en el tiempo. Por ello, la formación del restaurador combina estudio teórico, práctica de laboratorio y experiencia directa. El estudio de la historia del papel y de la impresión es fundamental para reconocer técnicas, materiales y transformaciones. La actividad docente de Nella Poggi se inscribe en esta perspectiva, poniendo en el centro el vínculo entre conocimiento histórico e intervención práctica. Todo proceso de restauración comienza con la observación. La obra se analiza para comprender materiales, tintas, pigmentos y alteraciones. Las intervenciones, desde la limpieza hasta la desacidificación, desde la humidificación controlada hasta las reparaciones con papeles japoneses finos y resistentes, están siempre calibradas y son reversibles. En la base se encuentran principios éticos compartidos: mínima invasividad, reversibilidad y respeto por la autenticidad, como afirma la teoría de la restauración de Cesare Brandi. Junto al restauro, la conservación preventiva desempeña un papel esencial: condiciones ambientales adecuadas y buenas prácticas pueden evitar muchos daños. La restauración del papel es así un trabajo silencioso y profundamente humano, un diálogo entre pasado y presente. Cuidar el papel significa cuidar la memoria, para que pueda seguir hablando a las generaciones futuras.

Ejemplo de una restauración realizada en el globo del Papa Juan XXIII, por Nella Poggi.

Essential Bibliography

  • Brandi, C., Theory of Restoration, Einaudi, Turin, 1963.
  • Federici, C., The Conservation of Library and Archival Materials, Nardini, Florence, 1993.
  • Hunter, D., Papermaking: The History and Technique of an Ancient Craft, Dover Publications, New York, 1978.
  • ICCROM, Conservation of Paper and Textiles, Rome, various contributions.
  • ICOM-CC, Terminology to Characterize the Conservation of Tangible Cultural Heritage, 2008.
  • Poggi, N., Teaching and Instruction in the History of Paper and Printing, materials and university courses.

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