El trabajo de Manuel Persa en el ámbito de la artesanía sostenible y los biomateriales surge de una sólida formación técnica y de un profundo interés por los materiales y sus procesos.
Con una base en el diseño, su práctica experimentó un giro decisivo tras trasladarse a una zona rural del norte de España. En este nuevo entorno, comenzó a fusionar técnicas tradicionales con la investigación de materiales orgánicos, desarrollando un enfoque manual y procesual que conecta el hacer con la sostenibilidad y el bienestar a largo plazo.
“Mi práctica artística y artesanal en ARBIO nació de una necesidad vital de conectar con la naturaleza. Vivir en un entorno rural como el Parque Natural de Redes no solo me ofrece inspiración, sino que me ha enseñado a observar los ritmos naturales, a vivir con una noción del tiempo más lenta, y a comprender que la creación, como el crecimiento de un hongo o la caída de las hojas, requiere paciencia y atención. Este contacto constante con lo orgánico me ha proporcionado un equilibrio que va más allá del trabajo: es una forma de estar en el mundo, más atenta, más enraizada.”
Esa conexión con lo orgánico no es solo una fuente de inspiración, sino una parte activa de su proceso: una relación de cuidado y escucha hacia los materiales, el cambio y el tiempo:
“Trabajar con biomateriales derivados de residuos orgánicos me obliga a escuchar lo que cada material necesita. El secado lento, los cambios de humedad, las transformaciones sutiles… todo requiere presencia constante, y en ese cuidado también encuentro un espacio para la pausa y la meditación. En contraste con un mundo que nos empuja a producir sin descanso, estos procesos me devuelven a la calma. Me invitan a frenar y observar. A veces siento que el material también me moldea.”
Lo que impulsa su trabajo no es solo la estética, sino una necesidad casi fisiológica de explorar e interrogar.
“La creatividad, entendida como una exploración continua, es para mí una necesidad casi física en la vida diaria. No se trata solo de inventar nuevas formas, sino de habitar las preguntas: ¿cómo construye la naturaleza? ¿Qué estructuras nos ofrece como modelo? ¿Qué residuos podemos resignificar? Esta búsqueda me mantiene activo, alerta, pero también me ayuda a canalizar emociones, a digerir la incertidumbre, a dar forma —literal y simbólica— a lo que muchas veces no sé cómo nombrar.”
En el centro de la obra de Manuel está la creencia de que la artesanía puede ser una forma de cuidado, tanto personal como colectivo. Esto se hace evidente en los talleres que imparte, donde las personas reconectan con lo esencial a través del hacer con las manos.
“Sí, creo que la artesanía puede ser una herramienta terapéutica y de reconexión, no solo a nivel individual, sino también comunitario. En los talleres que facilito, veo cómo tocar el material, ensuciarse las manos, construir algo desde cero, tiene un efecto transformador. Nos conecta con lo esencial, con lo humano. En mi caso, han habido momentos difíciles en los que volver al taller, incluso solo para lijar una pieza o mezclar ingredientes, fue lo que me mantuvo con los pies en la tierra. Ese gesto mínimo, casi invisible, me devolvía al presente.”
Para Manuel, crear es una práctica diaria de atención, equilibrio y cuidado —una manera de permanecer arraigado en un mundo acelerado:
“Para mí, crear es una forma de cuidar. De lo que hay dentro y también de lo que me rodea. Y creo que eso, en sí mismo, ya es una forma de salud.”
Su trabajo con ARBIO representa una alternativa silenciosa frente a la velocidad, el ruido y la sobreproducción. Nos recuerda que el bienestar puede construirse a través de una creación lenta, intencional… con las manos, con materiales naturales, y con el tiempo.