¿Cómo comenzó Made With Love Romania? ¿Hubo una historia personal o familiar detrás del proyecto
Crecí en el campo, durante los primeros siete años en la casa de mi abuela materna, rodeada de tradiciones y costumbres tal como ellas se habían transmitido de generación en generación.
En verano se preparaba y teñía la lana. Aún guardo en mi memoria el olor de la lana teñida, y en invierno, el telar se colocaba en el centro de una de las habitaciones y se tejían alfombras coloridas.
Mi infancia fue colorida, creativa, llena de historias y de reuniones locales donde se compartían estos oficios.
Probablemente las semillas siempre estuvieron en mi interior, solo necesitaban un instante para brotar. Y ocurrió de repente: vi una alfombra oriental en una exposición en París y sentí el deseo de hacer algo también por nuestras alfombras rumanas, que son igualmente hermosas y merecen toda la atención.
Así comenzó Made With Love Romania.
Cuando seleccionas una alfombra, ¿qué es lo que la hace especial para ti? (el motivo, la historia familiar, la región, los colores…)
Hay varios aspectos que hacen valiosa una alfombra vintage tejida a mano.
Cuanto más antigua es la alfombra, más cercana está a la vida tradicional del pueblo, antes de que la industrialización o las influencias modernas cambiaran los patrones y colores.
Una alfombra antigua cuenta una historia sobre cómo vivían las personas, qué valoraban y cómo expresaban la belleza.
Estas alfombras son elaboradas completamente a mano con fibras y tintes naturales, utilizando técnicas transmitidas durante generaciones. Sus irregularidades, desvanecimientos o desgastes son signos de artesanía auténtica, no defectos.
Los patrones, a veces sencillos, a veces muy elaborados, también determinan su valor y encanto.
Una alfombra muy detallada, con muchos colores y elementos, como las de diseño floral o con escenas, será más apreciada. Pero aquellas más simples, que se usaban en las camas, en las paredes o en el piso, también pueden ser bellas adiciones tanto a nuestra colección como a una casa contemporánea.
Cuando es posible, intentamos obtener información sobre el origen de la alfombra: la mujer que la hizo, la técnica de la región, el significado de los motivos.
Para nosotras y para nuestra comunidad, la historia detrás es lo que hace que una alfombra sea única y de valor incomparable.
Muchos de los tapetes que recogéis provienen de baúles de ajuar. ¿Qué significa para ti devolver estas piezas a los hogares contemporáneos?
Sí, es cierto. Tradicionalmente, la familia preparaba un ajuar para cada joven mujer.
La preparación comenzaba años antes y la futura novia participaba en el proceso junto con la familia para elaborar los bienes que recibiría en su boda.
Las alfombras eran una parte importante del ajuar, y su número, calidad y complejidad indicaban la riqueza de la familia.
Reintegrarlas hoy en hogares contemporáneos es algo muy especial: significa darles la oportunidad de continuar su viaje y seguir contando su historia.
¿Cómo colaboráis con las comunidades y artesanas en los pueblos? ¿Qué tipo de relación se ha desarrollado con el tiempo?
Hace años, en cada casa había un telar, y en invierno las mujeres tejían alfombras y otros textiles para la ropa y el hogar.
El material más utilizado era la lana, Rumanía tiene una larga tradición pastoril. También se usaban cáñamo y algodón, y para los tejidos delicados, seda producida en casa.
La tradición está casi extinguida, pero aún existen algunos talleres y mujeres que trabajan con técnicas tradicionales.
Esperamos que nuestra actividad contribuya a mantener viva esta luz y esta herencia.
¿Cuáles son los principales desafíos hoy para quienes todavía tejen o preservan estas tradiciones en Rumanía?
Quienes continúan tejiendo o preservando la tradición del tapiz rumano enfrentan varios desafíos, principalmente debido a la moda rápida, la industrialización y el cambio de estilo de vida, pero también a la escasez de artesanas y la falta de interés en aprender esta técnica.
Muchas maestras tejedoras son mayores y las generaciones jóvenes muestran poco interés.
Tejer requiere mucho tiempo y no es muy rentable, por lo que pocas personas aprenden el oficio.
Una alfombra hecha a mano requiere semanas o meses, mientras que el mercado suele preferir alfombras industriales y baratas. Es difícil para las artesanas obtener una compensación justa por su trabajo.
Mirando al futuro, ¿qué te gustaría lograr para proteger y continuar este patrimonio?
Una mejor visibilidad y promoción ayudarían enormemente.
Las alfombras tradicionales rumanas no solo son obras de arte, sino piezas vivas de historia, que llevan consigo siglos de conocimientos, simbolismos e identidad regional.
Más allá de su belleza estética, cuentan historias sobre las comunidades, creencias y formas de vida que las originaron.
Espero sinceramente que más personas lleguen a apreciar su profundidad cultural y emocional, y que estas alfombras encuentren su lugar en más hogares: no solo como decoración, sino como vínculos significativos con el patrimonio y la artesanía.




