El tejado: la primera línea de defensa
Los tejados históricos protegen silenciosamente el patrimonio construido europeo y, sin embargo, los conocimientos necesarios para conservarlos y restaurarlos son cada vez más escasos. Como especialista en la restauración de cubiertas históricas, ¿qué cree que está hoy más amenazado: los propios edificios o los conocimientos y oficios artesanales que permiten mantenerlos vivos?
En los tejados no encontramos la representación del estilo, ni la búsqueda del orden perfecto, ni la preocupación por causar una buena impresión. La belleza de la arquitectura parece quedar suspendida. El tejado suele considerarse una simple necesidad funcional, un elemento técnico sin valor arquitectónico.
¡Nada más lejos de la realidad! Estoy convencido de que las cubiertas desempeñan un papel fundamental en la historia material de la arquitectura. Los grandes arquitectos estudiaron y comprendieron hasta sus más mínimos detalles. La belleza de los tejados no es un aspecto puramente superficial, sino una cualidad desnuda, ofrecida a todos, susurrada en voz baja, siempre que se sepa verla.
En la restauración y en la literatura especializada, los tejados siguen considerándose elementos secundarios y permanecen demasiado a menudo al margen de la atención. Sin embargo, constituyen la parte esencial de cualquier edificio: si se quiere que un edificio se derrumbe, ¡basta con quitarle el tejado!
Ha llegado el momento de considerar la cubierta como la verdadera quinta fachada del edificio y de devolver la importancia a esta «Cenicienta» de la arquitectura. La clave está en intervenir con inteligencia y prudencia, profundizando en el conocimiento de los materiales, utilizando las técnicas de investigación más avanzadas, actuando con humildad, redescubriendo prácticas valiosas que se habían perdido y garantizando un mantenimiento periódico sin los costes ni los inconvenientes habituales.
El mayor riesgo es precisamente la pérdida de los conocimientos artesanales ligados al mantenimiento, la escasa atención de quienes proyectan los edificios y la desaparición de prácticas transmitidas durante siglos. En Italia existían, desde la Edad Media, maestros especializados, los Conciatetti, encargados del cuidado de las cubiertas. Hoy apenas quedan unos pocos y nuestra responsabilidad es garantizar que su saber no desaparezca definitivamente.