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Bredalunga, el regreso a la vida de una cascina olvidada

Bredalunga

Categoría

Artículos

Fecha de publicación

12/09/2025

Antaño corazón palpitante de la campiña cremonesa con casi 200 habitantes, la Cascina Bredalunga parecía destinada al olvido tras medio siglo de abandono. Hoy, sin embargo, dos jóvenes hermanos, Matteo y Letizia, han decidido devolverle dignidad y valor, transformando una herencia en ruinas en un proyecto de renacimiento.

Situada en la campiña de Sesto ed Uniti, la cascina guarda una historia que se remonta al siglo XVI y atraviesa siglos de vida campesina, hasta el despoblamiento de los años setenta. Entre muros marcados por disparos de ametralladora e inscripciones que exaltan a Coppi y Bartali, el patio conserva un presente que lentamente se transforma en pasado, defendiendo las huellas de una memoria compartida por muchas familias del Cremonés y de la llanura padana.

Una cascina es un complejo rural tradicional extendido sobre todo en el norte de Italia, en particular en Lombardía y Piamonte.
Se trata generalmente de una hacienda agrícola formada por varios edificios organizados en torno a un patio central.

El patio no era solo un vacío arquitectónico: ofrecía protección, facilitaba la gestión del trabajo en el campo y favorecía la vida comunitaria de sus habitantes. Históricamente, las cascine eran verdaderas micro-comunidades autosuficientes, donde los trabajadores agrícolas vivían bajo la guía de un terrateniente. En su interior había viviendas para las familias campesinas, establos y pajares para el ganado, almacenes para el grano, el heno y las herramientas, y en algunos casos incluso una pequeña iglesia.

La primera señal concreta de renacimiento llegó con la restauración de la capilla interior, último edificio en ser abandonado y hoy el primero en volver a estar en uso. Despojada de su mobiliario y parcialmente derrumbada, logró resistir al paso del tiempo. Su recuperación reabrió un círculo de memoria que parecía roto. Entonces, la estatua de la Virgen fue puesta a salvo y trasladada a la iglesia de Casanova del Morbasco; hoy, gracias también al artista Giorgio Pastorelli, la capilla renace como emblema del resurgimiento de todo el complejo.

Con paciencia y pasión, Matteo, Letizia y sus padres, Paola y Felice, emprendieron una obra de limpieza, aseguramiento y apertura a la comunidad. Para comprender mejor las motivaciones y perspectivas de este proyecto, hicimos algunas preguntas a Matteo.

Bredalunga

Matteo & Letizia

Desde finales del siglo XVI hasta los años setenta, la Cascina Bredalunga fue un centro de vida comunitaria y de trabajo agrícola. Tras cincuenta años de abandono, hoy renace gracias a vuestro compromiso. Matteo, ¿cómo llegó la cascina a vosotros?

Bredalunga representa para nosotros lo que nos dejó nuestro abuelo y, por tanto, tiene un gran valor simbólico y afectivo. Esto implica en nosotros un fuerte sentido de responsabilidad y el compromiso de dejarla un poco mejor de lo que la encontramos. Históricamente, esta cascina perteneció a parientes ancianos lejanos, grandes trabajadores, que, al no tener continuidad familiar, la fueron abandonando poco a poco.

Bredalunga

Cascina Bredalunga - 1970

Muchos verían un lugar tan grande y en ruinas como una carga insuperable. ¿Qué os impulsó a asumir este reto? ¿Fue una elección vinculada al territorio, a la comunidad, a la memoria familiar o a otra cosa?
La primera vez que entré en Bredalunga, hace unos cinco años, me eché a llorar, algo que no me pasa a menudo. La primera pregunta fue: ¿qué habíamos hecho mal para encontrarnos con un lugar tan descuidado y maltratado, abandonado por todos? Antes de eso, no conocía bien la cascina, salvo de verla desde la carretera: por su tamaño y arquitectura no puede pasar desapercibida.
En ese momento, teníamos dos opciones: cerrar el portón, deshacernos de ella y olvidarnos, o intentar abrirnos paso entre la maleza y al menos ver qué había dentro. Creo que lo que nos impulsó fue un sentido de responsabilidad, un deber de conservar lo que nos habían transmitido.
Al empezar a arrancar hierbas, recomponer ladrillos caídos y recoger basura de las acequias, entramos en contacto con la comunidad de Sesto y de los pueblos vecinos: personas que paseaban o pasaban en bicicleta, que, al vernos, preguntaban con una mezcla de curiosidad y afecto qué estaba ocurriendo. Recuerdo al señor Giancarlo, que se convirtió en amigo, que al pasar con su perrito nos dio los primeros ánimos; también a Ambrogio, Antonella y muchos otros, que fueron un gran apoyo. En esos momentos empezamos a percibir el vínculo entre Bredalunga y la comunidad.
Luego, con motivo de una carrera ciclista regional que pasaba por la cascina, un grupo de voluntarios de Sesto nos ayudó a hacer transitable la avenida y a enderezar el portón torcido y bloqueado; en ese momento me di cuenta de que no estábamos solos en este reto y de que había potencial para volver a empezar.

Limpieza de la Bredalunga abandonada

Un proyecto tan ambicioso requiere tiempo, recursos y competencias. ¿Cuál es vuestra visión de la restauración y cómo pensáis sostenerla? Hoy, ¿cuáles son vuestras prioridades: financiación, permisos, colaboraciones?

Hasta ahora hemos intentado ver Bredalunga como una gran subida, pero que debe afrontarse paso a paso, según nuestras fuerzas, evaluando en cada etapa lo que podemos o lo que conviene hacer. Somos conscientes de su inmensidad y no nos hacemos ilusiones de poder arreglarla toda en poco tiempo. Personalmente, veo Bredalunga como virtualmente dividida en zonas, destinadas a actividades diferentes y complementarias, unidas por el respeto al lugar y a su carácter agrícola. Cada una de estas zonas deberá cargar con una parte de la cascina, de modo que la recuperación sea sostenible. Nos encantaría empezar con el área de eventos y estamos buscando colaboraciones en ese sentido, siempre abiertos a nuevas ideas.
Estamos encontrando gran colaboración por parte de todos, aunque hasta ahora las contribuciones alineadas con las características del lugar han sido limitadas.

En el plano práctico, ¿a qué profesionales os habéis dirigido hasta ahora? ¿Qué importancia tiene la artesanía en la recuperación material y estética de un lugar como este?

Todavía existen excelentes profesionales capaces de restaurar estas estructuras históricas. Nosotros partíamos de una situación muy delicada: el techo de la capilla estaba en su mayor parte derrumbado y pesaba sobre la bóveda de cañón situada debajo, con filtraciones de agua y el riesgo inminente de un colapso total. Los profesionales que intervinieron hicieron un trabajo admirable, como los artesanos de antaño, restaurando ladrillos, vigas y tejas históricas. Nos salvaron una teja fechada en 1840, quizás reliquia de la última restauración del techo de aquella época.

¿Por qué decidisteis empezar por la restauración de la capilla? ¿Podéis contarnos sus tesoros y lo que significa para vosotros y para la comunidad?

La capilla representa para la cascina un rasgo distintivo único y, para la comunidad, tiene un gran valor afectivo: muchos abuelos, padres y parientes fueron bautizados o casados allí. Era un lugar de recogimiento y encuentro; nos cuentan que los domingos no cabía toda la gente y muchos se quedaban en fila fuera.
Con el techo ya en ruinas, solo le quedaban unos meses de vida: no tuvimos el valor de dejarla caer. Luego llegó el encuentro con Giorgio, algo realmente indescriptible. Comprendió plenamente nuestro vínculo y nuestros sentimientos, se los hizo suyos y decidió donar su arte y su talento. Hoy la capilla ha vuelto a ser un lugar único, que guarda una parte de la historia y de la cultura de todos nosotros.

Bredalunga

la iglesita restaurada

De cara al futuro, ¿qué actividades imagináis que podrá acoger Bredalunga?

Nos gustaría que Bredalunga volviera a ser un lugar para las personas, donde se pueda estar en serenidad y seguridad, respirando la historia de la tradición agrícola. Por un lado, esta cascina puede verse como un verdadero museo de la vida rural. Por otro, mirando al futuro, deseamos utilizar los espacios recuperados gracias a limpiezas y arreglos para acoger eventos socioculturales, como presentaciones, exposiciones y jornadas de puertas abiertas, en las que transmitir valores e historia también a las nuevas generaciones.

Entre las iniciativas ya en marcha está el Bredalunga Motor Show. ¿Cómo nació y qué espíritu lo anima?

Este evento nació del encuentro con algunas personas, como los amigos de la carrera de coches históricos Campagne e Cascine, Emanuele de la página automovilística RoadCar y Diego de la Scuderia Grassi, junto a mi pasión personal por el mundo de los coches y los motores. El objetivo era reunir a varias generaciones y aficionados dentro de Bredalunga y poner en valor un territorio rico en personas y actividades que desea ser más dinámico. La iniciativa fue muy apreciada y existe toda la intención de repetirla, aportando cada vez novedades y mejoras.

Bredalunga

También habéis iniciado una búsqueda para reencontrar a los antiguos habitantes de Bredalunga y recoger sus testimonios. ¿Por qué esta elección y qué os ha aportado?

Esta investigación nació de la curiosidad y del deseo de conocer lo más posible la historia de Bredalunga, para suplir la falta de fuentes documentales y escritas y para dejar un testimonio a quienes, incluso dentro de décadas, quieran profundizar en los orígenes de las tradiciones del territorio o de sus antepasados.
No niego que escuchar los relatos de los antiguos habitantes de Bredalunga, que vivieron entre estos mismos muros, fue una emoción indescriptible: historias de infancia, de trabajo y de sacrificios, pero también de momentos felices, de generosidad, altruismo y compartición. Estos recuerdos ayudan también a dar valor a cada construcción de la cascina, a comprender sus formas, disposiciones, inclinaciones y espacios: todo tenía un sentido y estaba diseñado con cuidado para ser funcional, eficiente y habitable.
Hoy conocemos mucho mejor la cascina, sus características y somos más conscientes de lo importante y rica en historia que es. Los testimonios de los habitantes de Bredalunga fueron recogidos por Michela Garatti, que en varias ocasiones se ha dedicado con gran pasión al estudio de la historia y del renacimiento de la cascina, poniéndolos a disposición de todos a través de Cremonasera y YouTube. Le estamos profundamente agradecidos, porque fue la primera en interesarse por la historia de Bredalunga, captar su espíritu y darnos una ayuda preciosa para reconstruir muchos elementos del pasado de la cascina.
En conclusión, nosotros también hemos tomado a Bredalunga muy a pecho y estamos fascinados por su historia y su estructura. Pero la emoción más grande e inesperada ha sido descubrir el apoyo de las personas: cada uno, con su contribución, nos ha permitido dar pasos importantes. Por eso queremos agradecer de corazón a todos por el apoyo y el entusiasmo que siguen acompañándonos.

Bredalunga y Cremonasera

Las Jornadas Europeas del Patrimonio 2025 tienen como tema “Patrimonio y Arquitectura: ventanas al pasado, puertas hacia el futuro”. Para vosotros, ¿qué significa devolver la vida a un patrimonio rural en peligro?
El arte de hacer, de construir, pero también de reconstruir sigue siendo hoy muy importante y es lo que salva el increíble patrimonio arquitectónico y cultural que tenemos en nuestro territorio. Sin duda, nos importa dar dignidad al mundo del que venimos, pero también hay un intento de aportar pequeñas mejoras y un pequeño ejemplo, frente al abandono y la degradación que se ven por todas partes. Nos inspira un aforismo: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Estamos convencidos de que si todos aportamos alguna pequeña mejora nuestro territorio podrá beneficiarse enormemente; a veces basta con poco, como recoger un residuo, reparar un muro, limpiar delante de casa o arrancar una mala hierba.

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Diferentes secciones de la cascina – trabajos en curso

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